Política | Signo de la recesión
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Locales vacíos
La ocupación de locales comerciales en la Ciudad de Buenos Aires cerró 2025 en su nivel más bajo desde la pandemia, con apenas un 90,1% de actividad en los principales corredores y un panorama crítico en el Microcentro, que apenas alcanza el 63,2% de ocupación. El relevamiento del Instituto de Estadística y Censos porteño (IDECBA) confirma que el consumo y la dinámica comercial continúan deprimidos pese a algunos signos de recuperación macroeconómica. Por Mateo Salvo
Buenos Aires,30 de enero de 2026. La actividad comercial porteña volvió a mostrar señales de debilidad hacia el cierre de 2025. El informe oficial del IDECBA reveló que de los 15.636 locales relevados, 1.553 se encuentran desocupados. Más de la mitad de ellos están vacantes, mientras que el resto se distribuye entre unidades en alquiler o venta y aquellas en construcción o reforma. Se trata del nivel más bajo desde el relanzamiento de la medición en 2022 y de la quinta baja interanual consecutiva, lo que refleja un deterioro persistente en la dinámica comercial de la Ciudad.
El análisis por zonas muestra diferencias significativas. El Oeste exhibe la menor tasa de desocupación, en torno al 8,6%, mientras que el Sur concentra los mayores niveles de vacancia, con un promedio del 12,2%, muy por encima del total general. Sin embargo, el Sur logró sostener su nivel de ocupación en la comparación interanual, a diferencia del Norte y el Centro, donde las caídas fueron más pronunciadas. El Norte registró una baja récord de 1,4 puntos porcentuales y alcanzó una desocupación del 9,7%, su peor registro histórico. En el Centro, la desocupación llegó al 9,8% y se combinó con un mayor nivel de rotación comercial: se contabilizaron 34 cambios cada mil locales, con cierres que superaron ampliamente a las aperturas.
El Microcentro es el sector más golpeado. Acumula once cuatrimestres consecutivos como el eje con mayor proporción de locales vacíos y apenas alcanza un 63,2% de ocupación, con una caída interanual de 7,2 puntos porcentuales. Para los especialistas, esta situación refleja una crisis estructural que ni la reconversión turística ni el regreso parcial de la presencialidad lograron revertir. Otros corredores con altos niveles de vacancia son Parque Avellaneda, Jujuy, Sáenz, Libertad y Defensa, donde se contabilizan alrededor de cinco locales vacíos por cuadra, una postal que evidencia el deterioro del entramado comercial barrial.
En contraste, algunos ejes lograron sostener niveles elevados de ocupación. El corredor Avellaneda volvió a liderar el ranking con un 96,6%, impulsado por su fuerte especialización en el rubro textil y una densidad comercial que duplica el promedio de la Ciudad. También se destacaron Nazca y Caballito, con niveles cercanos al 96%. Estos polos muestran que la concentración sectorial y la especialización pueden funcionar como amortiguadores frente a la crisis general.
En cuanto a la composición sectorial, el rubro de indumentaria, textiles y calzado se mantuvo como el dominante, con casi uno de cada cuatro locales ocupados. Su peso es particularmente fuerte en el Oeste, donde alcanza el 32,3%, traccionado por polos como Avellaneda y Villa Crespo. Le siguieron alimentos y bebidas, con un 15,4%, y alojamiento y comida, con un 11,3%, impulsado por bares, restaurantes y cafeterías, especialmente en los ejes del Norte y el Centro. La gastronomía sigue funcionando como refugio, aunque con una rotación elevada y márgenes cada vez más ajustados.
El informe advierte que en varias zonas las bajas superaron a las altas, un indicio de saturación en un contexto de consumo debilitado. El dato que sintetiza el clima general es la relación entre aperturas y cierres: salvo en el Sur, en todas las zonas cerraron más locales de los que abrieron. En el Norte y el Centro, la diferencia llegó a nueve locales cada mil, una señal clara de contracción de la actividad comercial.
En conclusión, la caída en la ocupación de locales comerciales en la Ciudad de Buenos Aires refleja un escenario complejo. Pese a algunos signos de recuperación macroeconómica, el consumo interno y la dinámica comercial continúan deprimidos. El Microcentro se consolida como el epicentro de la crisis, mientras que polos especializados como Avellaneda logran sostenerse. El panorama general muestra que la recuperación del entramado comercial porteño aún enfrenta desafíos estructurales que requieren políticas específicas para revitalizar la actividad y evitar que la vacancia siga creciendo.
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