Política | Por la inflación

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Marcha atrás de Caputo

A partir del 1° de noviembre, el sistema de colectivos del Área Metropolitana de Buenos Aires volverá a exhibir un esquema tarifario fragmentado, con tres valores distintos para el tramo mínimo según la jurisdicción, mientras el Gobierno nacional opta por incrementar los subsidios a las empresas de líneas interjurisdiccionales para evitar un nuevo impacto sobre la inflación, dando marcha atrás a su política de reducción del déficit fiscal. La decisión implica que los boletos de las líneas que circulan exclusivamente dentro de la Ciudad de Buenos Aires y de la provincia de Buenos Aires aumentarán 3,9% y 5,02% respectivamente, mientras que las líneas nacionales mantendrán congelado el valor de $742,81. El Ministerio de Economía ampliará los aportes estatales para cubrir parte de la actualización de costos de esas compañías, en un giro respecto de la política aplicada en los últimos meses y con el objetivo de sostener la desaceleración del índice de precios. Por Mateo Salvo Buenos Aires, 30 de octubre de 2026. El nuevo cuadro tarifario profundiza las diferencias entre jurisdicciones. En la Ciudad de Buenos Aires, el boleto mínimo para viajes de hasta tres kilómetros pasará a costar $956,37 desde el domingo, en línea con el mecanismo mensual que combina dos puntos porcentuales con el último dato de inflación disponible. Con esta actualización, la tarifa porteña acumula un incremento de $337,89 en lo que va de 2026: en enero, el mismo tramo costaba $618,45. La suba mantiene a la Ciudad por debajo del valor que regirá en la provincia de Buenos Aires, donde el boleto mínimo llegará a $1.276,08 tras un aumento de 5,02%. En ese distrito, el tramo inicial costaba $686,09 a comienzos de año, por lo que el incremento acumulado asciende a $590,02.

La brecha entre ambas jurisdicciones se amplió en los últimos meses y volverá a hacerlo en noviembre. Los pasajeros de las líneas provinciales abonarán una tarifa mínima superior a la de quienes utilicen servicios que circulan únicamente dentro de CABA, mientras que los usuarios de las líneas nacionales continuarán pagando un valor sensiblemente menor. El escenario configurará tres boletos mínimos distintos: $956,37 en la Ciudad, $1.276,08 en la provincia y $742,81 en los recorridos bajo jurisdicción nacional.

La política para las líneas nacionales marca un cambio respecto de la estrategia aplicada entre mayo y julio, cuando la Secretaría de Transporte autorizó aumentos mensuales de 2% que trasladaron parte del costo a los usuarios. Desde agosto, el Gobierno dejó de habilitar subas tarifarias y tampoco incrementó los subsidios, pese a los reclamos de las empresas. Durante agosto, septiembre y octubre, tanto el boleto como los aportes estatales permanecieron congelados. En noviembre, la definición será otra: el Ministerio de Economía aumentará los subsidios destinados a las compañías, pero mantendrá sin cambios la tarifa mínima.

El mantenimiento del boleto en $742,81 colocará a las líneas nacionales por debajo de los valores que regirán en las otras dos jurisdicciones. La decisión de no autorizar un incremento responde a la intención de evitar presiones adicionales sobre la inflación, en un contexto en el que el Gobierno busca consolidar la desaceleración del índice de precios. El aumento de los subsidios implicará un mayor gasto estatal, destinado a cubrir parte de la actualización de la estructura de costos del sistema.

La definición se produjo en medio de negociaciones entre la Secretaría de Transporte y las empresas de colectivos nacionales. Este jueves, a las 18 horas, las autoridades se reunieron con representantes del sector para revisar los temas trabajados en las últimas semanas y analizar los resultados de la actualización de costos. Según fuentes oficiales, uno de los puntos centrales del encuentro fue evaluar el impacto que tendrá la nueva estructura sobre las compañías y definir los parámetros del incremento de subsidios que se aplicará en noviembre.

El esquema tarifario que regirá desde el domingo vuelve a exponer las tensiones entre los distintos niveles de gobierno en materia de transporte público. Mientras CABA y la provincia sostienen mecanismos de actualización mensual que combinan inflación y porcentajes fijos, la Nación opta por congelar el boleto y ampliar los subsidios para evitar un traslado directo a los usuarios. El resultado es un sistema con valores dispares para recorridos de características similares, que refleja las diferencias de criterios, recursos y prioridades entre las tres jurisdicciones.



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