Deportes | La hinchada se movilizó para volver al barrio

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La Plaza de San Lorenzo

Una multitudinaria manifestación se realizó el jueves para demandar la devolución del predio de avenida La Plata, donde funcionó el club de Boedo hasta 1979. Entre otros, legisladores, jugadores y personalidades pertenecientes al club, se unieron al reclamo de la hinchada desde el palco. Por Joaquín Ramírez Souto Buenos Aires, 10 de marzo de 2012. Cien mil hinchas de San Lorenzo, según los organizadores, recorrieron la ciudad por avenida San Juan hacia el centro, tomaron por la 9 de Julio y desembocaron en el emblemático paseo porteño. Un dato difícil de refutar, a juzgar por la movilización infrecuente, pacífica, donde motoqueros y familias de a pie, fanáticos subidos al techo de los micros y señores en autos descapotables se apoderaron del centro de Buenos Aires por unas horas, sobre el cierre de la tarde.

Esa masa humana de uniforme color azulgrana, embanderada bajo la consigna “Por la restitución del predio de avenida La Plata”, plantó un mojón histórico en la épica futbolera argentina. No festejaban un título de campeón mundial ni la salvación del descenso. Pedían volver a donde se levantaba el Viejo Gasómetro hasta el 2 de diciembre de 1979 y donde hoy funciona un hipermercado en el que Carrefour acaba de anunciar mejoras. Un sacrilegio para los devotos del club fundado por el padre Lorenzo Massa.

Recuerdos de los tiempos de gloria

Nacido el 1 de abril de 1908, cuando se decidió elegir el nombre del flamante club, el primero que surgió fue el de "Los forzosos de Almagro". Pero ante la valoración negativa hecha por el padre Lorenzo Massa, se escogió el nombre de San Lorenzo, en su homenaje, a lo que él -por principios- se negó, para finalmente aceptar que se lo nombre así en honor al santo y a la Batalla de San Lorenzo. Por pedido de Federico Monti, uno de los fundadores, se le agregó la partícula "de Almagro", barrio porteño en el que residía la mayoría de los miembros.

De 1968 a 1974, San Lorenzo tuvo los mejores años de su historia en materia futbolística. En ese período, El Ciclón obtuvo cuatro títulos de primera división. Los peores años de la historia futbolística de San Lorenzo se dieron paradójicamente luego de los mejores. La crisis en lo deportivo fue influenciada por un profundo deterioro en lo institucional: problemas económicos, malas decisiones administrativas, sucesión de gobiernos ineficaces y aprietes del ejecutivo municipal de facto que tenía un trato completamente discriminatorio hacia San Lorenzo al ser este un club de clase media de gran tradición social y cultural. El club fue endeudándose y desmoronándose económicamente, lo que ocasionó la pérdida de protagonismo en los torneos de fútbol, así como la multiplicidad de juicios entablados por ex-jugadores, que sumieron al club en el caos económico.

Como consecuencia de estas calamidades financieras el club se vio obligado por la dictadura militar, a vender y abandonar su histórico estadio. Corría el 24 de marzo de 1980. Antes, Moisés Annan, el presidente del club, claudicaba: “El cierre y desaparición del Gasómetro es cosa juzgada”, había declarado. En 1979 se disputó el último partido en el Gasómetro de Boedo y a partir de 1980, San Lorenzo jugaría de local en estadios ajenos (Huracán, Atlanta, Vélez) por varios años, hasta recuperar cancha propia en el Bajo Flores.

De vuelta al presente

La caravana, ordenada y sin custodia, partió del corazón de Boedo. En transportes escolares, autos, motos o de a pie, los hinchas de San Lorenzo tomaron avenida La Plata, doblaron por San Juan, pasaron por la tradicional esquina Homero Manzi y armaron una columna compacta en dirección a Constitución. Por media hora el tránsito se detuvo de Sur a Norte y de Norte a Sur. Era imposible cruzar de vereda. La consigna “San Lorenzo vuelve a tierra santa”, ideada por la Subcomisión del Hincha, se amplificó por las redes sociales hasta construir un acontecimiento que no registra antecedentes de tamaño semejante. Sobre todo, por el final que tuvo la marcha. La gente desembocó en la Plaza de Mayo, donde se levantaba un palco, igual que en plazas pretéritas, de otro perfil, con Perón como orador o genocidas en el balcón de la Rosada reivindicando una guerra. Más militantes, más descamisadas, también manipuladas, pero menos futbolísticas, sin una copa mundial que levantar.

Hay que decirlo. El pueblo de San Lorenzo diseñó y concretó un hecho de estatura política. Un acto de resistencia contra el desarraigo al que lo sometió la dictadura con una ordenanza municipal del brigadier Osvaldo Cacciatore. Anoche los hinchas abuchearon a otro presidente, Carlos Abdo. El mismo que recibió plata fresca de la AFA el mismo día del acto multitudinario: un préstamo de siete millones de pesos para tapar agujeros de una economía que se cae a pedazos.

En el palco se confundían hinchas, jugadores y políticos que sumaron su aporte al proyecto de reparación histórica. Subieron legisladores como Daniel Filmus, Juan Carlos Gullo, María José Lubertino, Eduardo Epszteyn, María Rachid y el autor de uno de los proyectos de ley, Gonzalo Ruanova; el ex técnico del campeón 1995, Héctor Veira, y futbolistas como Bernardo Romeo, Pablo Migliore y Damián Manusovich. Abajo, cien mil almas habían tenido su gran día. El día en que plantaron bandera para reclamar el regreso a Boedo.

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