Legislativas | RIGI porteño

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Avance libertario

La Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires vivió una sesión intensa en la que se aprobó la adhesión al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) y la creación del Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI CABA). Ambas iniciativas fueron impulsadas por el bloque de La Libertad Avanza y contaron con el respaldo del PRO, en el marco de la discusión por la ampliación del Presupuesto de Jorge Macri. Con 32 votos afirmativos y 27 negativos, la Ciudad se sumó al esquema nacional que promueve la llegada de capitales mediante beneficios fiscales y cambiarios, mientras que el nuevo régimen local busca estimular la inversión de pequeñas y medianas empresas con un perfil más acorde a la matriz productiva porteña. Por Martín Pérez Díaz Buenos Aires, 15 de mayo de 2026. El RIGI, aprobado a nivel nacional en la ley Bases, está diseñado para proyectos de gran escala con un mínimo de inversión de 200 millones de dólares. Se trata de un régimen reservado a Vehículos de Proyecto Único (VPU), estructuras creadas exclusivamente para llevar adelante emprendimientos de magnitud excepcional. Entre los beneficios que otorga se destacan la reducción del Impuesto a las Ganancias al 25%, la devolución acelerada de saldos de IVA, el cómputo del 100% del Impuesto sobre Débitos y Créditos Bancarios como crédito en Ganancias, la exención de derechos de exportación durante los primeros tres años y el arancel cero para importaciones de bienes de capital e insumos. En materia cambiaria, el régimen establece que las empresas solo deberán liquidar el 20% de las divisas generadas en los dos primeros años, porcentaje que aumenta progresivamente hasta llegar al 100% en el cuarto año. Además, garantiza estabilidad normativa por 30 años en materia tributaria, aduanera y cambiaria, blindando a los proyectos frente a cambios legislativos futuros. Desde su reglamentación, el Gobierno nacional informó que ya fueron aprobados diez proyectos por un total de 25.479 millones de dólares, principalmente en minería y energía, sectores que no tienen una presencia significativa en la Ciudad de Buenos Aires.

La creación del RIMI CABA responde justamente a esa particularidad. El bloque libertario presentó la iniciativa como un complemento adaptado al perfil económico porteño, caracterizado por la fuerte presencia de servicios, tecnología, turismo, salud, construcción, industrias culturales y gastronomía. El régimen apunta a favorecer inversiones productivas de entre 100.000 y 9 millones de dólares, con beneficios fiscales en Ingresos Brutos, Sellos e Impuesto Inmobiliario durante dos años. Establece escalas diferenciadas según el tamaño de la empresa, desde micro hasta medianas tramo 2, y busca estimular la modernización, la innovación y la generación de empleo en sectores intensivos en capital y equipamiento. La legisladora Silvia Imas defendió la iniciativa señalando que la Ciudad pasó de ser la jurisdicción más densa empresarialmente del país a liderar el ranking de cierres de empresas en la última década, y que el RIMI ofrece una herramienta para revertir ese declive. “No es para multinacionales, es para el industrial pyme de Mataderos, el taller de Barracas que quiere comprar máquinas nuevas, el hotel de Microcentro que quiere hacer obras”, ejemplificó.

El radicalismo también aportó modificaciones al proyecto original. La jefa de bloque Manuela Thourte destacó que se logró descalzar al RIMI de la versión nacional y crear un registro propio en CABA para evaluar y aprobar inversiones, además de exigir que las empresas permanezcan al menos cuatro años en el distrito. También se permitió agrupar distintas inversiones para alcanzar el mínimo requerido y se redujo el piso de 150.000 a 100.000 dólares. “El RIMI CABA no viene a solucionar todos los problemas de la Ciudad, pero puede construir un contexto más favorable para mejorar la coyuntura económica”, sostuvo.

Desde la oposición peronista, Matías Lammens cuestionó la adhesión al RIGI por considerar que no se adapta al contexto porteño. “¿Saben cuántas inversiones va a traer? Cero. Es para proyectos de 200 millones de dólares en sectores que no existen en CABA”, afirmó. También criticó el alcance del RIMI y recordó que su bloque propuso un régimen alternativo, el Régimen de Expansión Productiva Porteña (REPP), que no fue tratado. Ese proyecto planteaba beneficios para comercios y pymes sin mínimos de inversión, incluyendo a quienes ya invirtieron en los últimos dos años, y otorgaba exenciones adicionales por creación de empleo registrado o radicación en zonas prioritarias del sur de la Ciudad. Además, proponía créditos blandos del Banco Ciudad para capital de trabajo y bienes de capital. “Pensamos que de verdad querían proteger a la industria y a las pymes, pero fuimos ingenuos”, lamentó.

La discusión dejó en evidencia las tensiones entre la necesidad de atraer grandes capitales y la urgencia de sostener el entramado productivo local. Mientras el oficialismo y La Libertad Avanza celebraron la aprobación como un paso hacia la recuperación económica y la generación de empleo, el peronismo insistió en que las herramientas elegidas no contemplan la realidad de la Ciudad. En cualquier caso, la sanción de ambos regímenes marca un nuevo capítulo en la política económica porteña, que se suma a la estrategia nacional de Javier Milei y abre un debate sobre el modelo de desarrollo que se busca para Buenos Aires: uno que apueste a grandes inversiones con beneficios fiscales de largo plazo, o uno que priorice el fortalecimiento de las pequeñas y medianas empresas que sostienen la vida económica cotidiana del distrito.


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