Política | Hospital de Clínicas

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La ciudad cubre a los porteños

Buenos Aires, 22 de mayo de 2026. La decisión se enmarca en un escenario de fuerte tensión entre las universidades nacionales y el Gobierno central, que no ha transferido los fondos aprobados por el Congreso para el funcionamiento de los hospitales universitarios. Marcelo Melo, director general del Hospital de Clínicas, había advertido semanas atrás que la falta de ejecución de una partida de 80 mil millones de pesos, destinada al financiamiento de estas instituciones y aprobada en 2025, ponía en riesgo la atención de más de setecientas mil personas y la formación de nuevos médicos. Según Melo, la situación llegó a un límite: “En estos meses fuimos achicando el funcionamiento, pero ya estamos en un extremo donde no podemos achicar más”, señaló en declaraciones públicas.

La reducción de servicios ya impacta en la atención inicial de los pacientes, que deben esperar indefinidamente para acceder a estudios, internaciones o cirugías. Muchos reciben diagnósticos pero no pueden iniciar tratamientos dentro del hospital y se ven obligados a buscar alternativas fuera, incluso cuando carecen de recursos. El director del Clínicas también alertó sobre la imposibilidad de mantener equipos esenciales, como el resonador, cuyo mantenimiento cuesta 150 millones de pesos y no ha podido ser abonado. La falta de fondos generó además deudas con proveedores, que evalúan no participar en futuras licitaciones o aplicar recargos financieros, lo que agrava aún más la situación.

La crisis repercute directamente en la función docente y en la investigación médica, pilares fundamentales del Hospital de Clínicas como hospital escuela. La actividad asistencial se redujo al 45%, lo que compromete la calidad de la formación de residentes y especialistas, mientras que la investigación científica quedó prácticamente paralizada. “Un hospital que no investiga es un hospital que se desactualiza. Nosotros no estamos generando conocimientos”, lamentó Melo. La falta de insumos y la reducción de prácticas afectan tanto la atención de los pacientes como la preparación de los futuros profesionales de la salud.

El reclamo de la UBA no se limita al Hospital de Clínicas. También alcanza al Instituto de Oncología Ángel H. Roffo, el Instituto de Investigaciones Médicas Alfredo Lanari, el Instituto de Tisioneumonología Prof. Dr. Raúl Vaccarezza, el Hospital Odontológico Universitario y el Hospital Escuela de Veterinaria. Todos cumplen funciones esenciales en la atención pública, la formación médica y la investigación científica en Argentina, y atraviesan la misma situación crítica por la falta de financiamiento. Ante este panorama, las autoridades universitarias anticiparon una conferencia de prensa y una marcha para reclamar por los fondos adeudados.

En este contexto, la medida del Gobierno porteño aparece como un intento de dar respuesta inmediata a la crisis y garantizar la atención de los vecinos de la Ciudad. Desde la gestión de Jorge Macri remarcaron que la decisión se inscribe en la política de fortalecer el sistema de salud local con prioridad para los porteños y en el marco de una inversión histórica en obras. “El Gobierno porteño financiará la atención médica de vecinos con domicilio en la Ciudad que no tengan obra social ni prepaga y se atiendan en el Hospital de Clínicas”, señalaron en el comunicado oficial.

El acuerdo con la UBA busca sostener la atención en un hospital que es referencia nacional y que cumple un rol central en la formación de médicos y en la investigación científica. La medida también refleja la tensión política entre la Ciudad y el Gobierno nacional, en un escenario donde las universidades reclaman por la falta de recursos y advierten sobre el riesgo de paralización de los hospitales. Mientras tanto, los pacientes y profesionales enfrentan la incertidumbre de un sistema que se sostiene con dificultades y que depende de decisiones políticas para garantizar su continuidad.

La cobertura de los gastos por parte del Gobierno de la Ciudad representa un alivio inmediato para los vecinos que dependen del Hospital de Clínicas, pero no resuelve la crisis estructural que atraviesan los hospitales universitarios. El futuro de estas instituciones dependerá de la respuesta del Gobierno nacional y de la capacidad de las universidades para sostener su funcionamiento en medio de un ajuste que amenaza con desarticular uno de los pilares de la salud pública y la formación médica en Argentina. La medida porteña, en ese sentido, aparece como un gesto político y sanitario que intenta mitigar los efectos de una crisis que, de no resolverse, podría tener consecuencias graves para miles de pacientes y para el sistema de salud en su conjunto.


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