Política | Servicio penitenciario porteño
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Se muda la cárcel
El Gobierno nacional y la Ciudad de Buenos Aires firmaron un acuerdo clave para avanzar en el cierre de la cárcel de Villa Devoto y la entrega de los nuevos pabellones construidos en el complejo penitenciario de Marcos Paz. El acta de entendimiento fija plazos concretos y abre la puerta a la transferencia de competencias penitenciarias, en un contexto marcado por la superpoblación carcelaria en comisarías porteñas. Por Mailén González Buenos Aires, 16 de enero de 2016. La ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva, y su par de la Ciudad, Horacio Giménez, rubricaron esta semana el acta que establece que las instalaciones levantadas por el gobierno porteño en Marcos Paz pasarán a la órbita nacional durante el primer cuatrimestre del año. El anuncio se dio a conocer este miércoles y fue acompañado por una visita del jefe de Gobierno, Jorge Macri, al predio de 80 hectáreas donde se construye el Centro Penitenciario Federal VII.
El nuevo complejo penitenciario está prácticamente terminado, con un avance de obra superior al 95 por ciento. Se prevé que en marzo quede habilitado y que hacia fin de año se inicie la demolición de la cárcel de Devoto, cumpliendo con un reclamo histórico de los vecinos del barrio. La penitenciaría tendrá capacidad para 2240 internos, lo que permitirá trasladar a los 1500 detenidos que hoy permanecen en Devoto y a otros 700 que se encuentran en comisarías de la Ciudad.
El acuerdo busca ordenar el alojamiento de personas privadas de la libertad y fortalecer la capacidad operativa del Servicio Penitenciario Federal. Según cifras oficiales, actualmente hay 2291 detenidos en comisarías y alcaidías porteñas, de los cuales 409 ya fueron condenados, 430 están imputados y 1452 procesados. La mayoría de ellos, 1565, fueron arrestados por delitos contra la propiedad, mientras que otros cumplen penas o esperan juicio por delitos contra la integridad, las personas, la administración pública o la libertad.
La obra en Marcos Paz, que estuvo paralizada durante cinco años por diferencias entre Nación y Ciudad, se reanudó en diciembre de 2024 y demandó una inversión superior a los 100 mil millones de pesos. El complejo contará con cuatro unidades de alojamiento, un edificio de administración, otro de programas y servicios para el comando de seguridad interna, un área de salud, salas de videoconferencia, espacios de visitas, gimnasio y un sector educativo para talleres de capacitación laboral. También dispondrá de canchas de fútbol, huertas y un distribuidor de raciones alimentarias.
En paralelo, el acuerdo contempla la instalación de módulos adicionales en el Complejo Penitenciario Federal IV de Mujeres y en la Unidad 19 de Ezeiza, con capacidad para hasta 400 detenidos, como medida para enfrentar la superpoblación carcelaria. Desde el gobierno porteño remarcan que estas acciones permitirán descomprimir las comisarías y mejorar las condiciones de alojamiento de los internos.
El cierre de Devoto se enmarca además en un plan más amplio de la Ciudad para crear su propio Servicio Penitenciario y de Reintegración Social, aprobado por la Legislatura porteña a fines de 2025. La iniciativa busca garantizar la custodia de detenidos y promover políticas de reinserción social, con el objetivo de reducir la reincidencia. Junto con la Ley de Ejecución de la Pena, sancionada en la misma sesión, se establecen las bases para que CABA pueda administrar y gestionar a los condenados bajo su jurisdicción, en coordinación con Nación.
El jefe de Gobierno, Jorge Macri, destacó que la entrega de la cárcel de Marcos Paz a la Nación permitirá avanzar con el cierre de Devoto y aliviar la situación de las comisarías porteñas. “La cárcel de Marcos Paz está casi lista y se la vamos a entregar a la Nación, tal como lo habíamos acordado. Esta obra permitirá trasladar a los detenidos que hoy están en Villa Devoto y avanzar con el cierre de la cárcel, que es un pedido histórico de los vecinos del barrio”, señaló durante su recorrida.
De esta manera, el entendimiento entre Nación y Ciudad marca un paso decisivo en la reorganización del sistema penitenciario, con el objetivo de ampliar la capacidad de alojamiento, mejorar las condiciones de detención y dar respuesta a una problemática que afecta tanto a la seguridad como a la convivencia urbana. La inauguración de Marcos Paz en marzo y el inicio de la demolición de Devoto antes de fin de año serán hitos de un proceso que busca transformar el mapa carcelario de la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires.
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