Política | Economía porteña estancada

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Crece poco

La economía de la Ciudad de Buenos Aires volvió a mostrar señales de enfriamiento durante el primer trimestre del año, con un crecimiento interanual de apenas 0,7%, según el informe difundido por el Instituto de Estadística y Censos porteño. El dato confirma la desaceleración que comenzó a observarse en la segunda mitad de 2025 y deja a la Ciudad muy por debajo del desempeño nacional, cuyo PBI avanzó 2,3% en el mismo período. La brecha entre ambos indicadores refleja, una vez más, las particularidades estructurales del entramado productivo porteño, fuertemente concentrado en servicios y con escasa presencia de sectores que hoy traccionan la actividad en el resto del país, como el agro, la minería y la pesca. Pero también expone la ausencia de políticas activas del gobierno local orientadas a revertir la tendencia. Por Mateo Salvo Buenos Aires, 3 de julio de 2026. El informe del Idecba señala que, en términos desestacionalizados, el Producto Geográfico Bruto cayó 0,8% respecto del trimestre anterior, profundizando la trayectoria descendente iniciada en el tercer trimestre de 2025. La industria manufacturera y el comercio fueron los sectores que más incidieron en el magro resultado. Ambos retrocedieron 2,4% interanual y arrastraron al conjunto de la actividad. En el caso de la industria, la contracción fue prácticamente generalizada, con la única excepción de la producción farmacéutica, que logró sostener niveles positivos en un contexto adverso. El comercio, por su parte, sufrió una caída tanto en la venta mayorista de productos de uso intermedio como en la venta minorista de muebles, artículos para el hogar, ferretería y materiales de construcción, rubros que suelen funcionar como termómetro del consumo urbano.

La debilidad se extendió a otros sectores clave. Electricidad, gas y agua registraron una baja de 6,5%, afectada por la menor demanda y por la falta de inversiones que permitan mejorar la eficiencia del sistema. La construcción retrocedió 1,4%, en línea con la parálisis de obras privadas y la ausencia de nuevos proyectos públicos de envergadura. Agricultura, ganadería, pesca y minas y canteras, actividades de peso marginal en la Ciudad, cayeron 1,3%. También se observaron descensos en servicios inmobiliarios y empresariales, que retrocedieron 0,8%, y en servicios comunitarios y personales, que mostraron una caída de 4,1%. El panorama general exhibe un entramado productivo debilitado, sin motores internos capaces de compensar la caída de los sectores más sensibles al ciclo económico.

En este contexto, la intermediación financiera se convirtió en el único sostén relevante del crecimiento porteño. El sector avanzó 11,3% interanual y aportó 1,41 punto porcentual al PGB, una incidencia que explica prácticamente toda la variación positiva del trimestre. El Idecba destacó el buen desempeño de las sociedades gerentes de fondos comunes de inversión, los agentes y sociedades de bolsa y la intermediación monetaria y financiera de entidades bancarias y no bancarias. El dinamismo financiero, sin embargo, no alcanza para compensar la debilidad del resto de la economía y, además, se trata de un sector cuyo crecimiento no necesariamente se traduce en mejoras directas para la actividad productiva o el empleo.

El transporte, almacenamiento y comunicaciones también mostró una variación positiva, aunque de menor impacto: creció 3,6% y aportó 0,30 puntos porcentuales al PGB. El impulso provino de los servicios de gestión y logística para el transporte de mercaderías y del transporte automotor de pasajeros mediante taxis y remises, actividades que suelen reaccionar más rápido a los cambios en la movilidad urbana. Otros sectores con mejoras leves fueron hotelería y restaurantes, que crecieron 1,6% en un contexto de recuperación moderada del turismo; la enseñanza, con un avance de 0,9%; y los servicios sociales y de salud, que subieron 1,2%.

A pesar de estos incrementos puntuales, el cuadro general muestra una economía porteña que pierde dinamismo y que enfrenta dificultades para sostener el crecimiento en ausencia de políticas públicas que impulsen la actividad. La Ciudad continúa dependiendo de sectores de servicios con bajo efecto multiplicador y carece de estrategias orientadas a fortalecer la industria, promover la innovación productiva o estimular el comercio en un contexto de caída del consumo. Tampoco se observan iniciativas significativas para reactivar la construcción, mejorar la infraestructura urbana o acompañar a las pequeñas y medianas empresas, que suelen ser las más afectadas por los ciclos de desaceleración.

La comparación con el desempeño nacional vuelve a poner en evidencia la vulnerabilidad de un modelo económico concentrado en servicios de alto valor agregado pero poco diversificados. Mientras el país logra sostener su crecimiento apoyado en sectores primarios y exportadores, la Ciudad enfrenta un escenario en el que sus principales actividades muestran retrocesos y en el que el único motor relevante proviene del sistema financiero. Sin políticas activas que busquen revertir esta tendencia, la economía porteña parece encaminarse hacia un período prolongado de bajo crecimiento, con impactos directos sobre el empleo, el consumo y la dinámica urbana.

El informe del Idecba funciona como una señal de alerta sobre la necesidad de replantear la estrategia económica local. La desaceleración ya no es un fenómeno aislado, sino una tendencia consolidada que se profundiza trimestre a trimestre. Sin medidas que impulsen la actividad productiva, diversifiquen la matriz económica y acompañen a los sectores más afectados, la Ciudad corre el riesgo de quedar rezagada frente al resto del país en un momento en el que la recuperación requiere políticas activas, coordinación institucional y una visión de desarrollo que hoy no se observa en la gestión porteña.


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