Política | Desigualdad
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Se amplía la brecha
La desigualdad en la Ciudad de Buenos Aires volvió a mostrar señales de crecimiento durante el primer trimestre de 2026, según el último informe del Instituto de Estadística y Censos porteño. El estudio reveló que el 30% más rico de los hogares concentró más de la mitad de los ingresos generados en la Ciudad, mientras que los sectores de menores recursos apenas reunieron una fracción de esa masa. El dato confirma una tendencia de ampliación de las brechas sociales y económicas, en un contexto en el que los salarios quedaron por debajo de la inflación y las diferencias territoriales y de género se hicieron más evidentes. Por Mateo Salvo Buenos Aires, 26 de junio de 2026. El ingreso total familiar promedio alcanzó los $2.588.582, con una suba interanual de 35,9%, por encima del 32,1% que marcó el Índice de Precios al Consumidor porteño. Sin embargo, el informe aclaró que ese crecimiento se explicó principalmente por el desempeño de los segmentos de mayores ingresos, mientras que los sectores más vulnerables tuvieron incrementos más modestos. El ingreso per cápita familiar promedio se ubicó en $1.361.905, con un aumento de 36% respecto del mismo trimestre del año anterior.
Las diferencias territoriales fueron notorias. Los hogares de la zona Norte registraron un ingreso per cápita familiar promedio de $1.795.990, mientras que en la zona Centro el valor fue de $1.331.332 y en la zona Sur de $981.560. En términos relativos, el ingreso del Norte fue 1,8 veces superior al del Sur, lo que refleja una brecha persistente entre las distintas áreas de la Ciudad. En los ingresos individuales también se verificó la disparidad: el promedio general alcanzó los $1.615.841, pero los residentes del Norte percibieron ingresos 62,2% superiores a los del Sur.
La concentración de recursos fue otro aspecto destacado. El 30% de los hogares con menores ingresos per cápita reunió al 38,3% de la población, pero apenas concentró el 12,4% de la masa total de ingresos. En el extremo opuesto, el 30% de los hogares con mayores ingresos representó al 23,2% de los habitantes y retuvo el 53,2% de todos los ingresos generados en la Ciudad. El informe señaló que entre el primer trimestre de 2025 y el mismo período de 2026 se ampliaron las brechas entre los percentiles de ingresos, tanto en el ingreso total familiar como en el ingreso per cápita familiar.
En cuanto a las fuentes de recursos, el 46,6% de los hogares contó exclusivamente con ingresos laborales, el 23,4% recibió únicamente ingresos no laborales y el 28,7% combinó ambas fuentes. El 74,5% de los hogares percibió ingresos provenientes del trabajo actual de alguno de sus integrantes, mientras que el 38,7% recibió ingresos vinculados con la inserción pasada en el mercado laboral, como jubilaciones, pensiones o seguros de desempleo. Los ingresos laborales representaron el 79,2% de la masa total, mientras que el 20,8% restante correspondió a ingresos no laborales.
Dentro del mercado de trabajo, el ingreso promedio de la ocupación principal alcanzó los $1.572.277, con un incremento interanual de 34,3%. La mitad de la población ocupada percibió ingresos de $1.200.000 o menos por su ocupación principal. Los varones registraron un ingreso promedio de $1.716.432, mientras que las mujeres percibieron $1.421.252, lo que implicó una brecha de 17,2%. Además, los hombres trabajaron en promedio 40 horas semanales frente a las 34 horas de las mujeres. Entre los asalariados, que representaron el 74,9% de la población ocupada, el ingreso promedio fue de $1.521.753, con una brecha salarial de 13,8% entre varones y mujeres.
El comportamiento de los salarios quedó por debajo de la inflación. Los ingresos de la población asalariada aumentaron 31% interanual, frente al 32,1% del IPC porteño. Los trabajadores registrados percibieron ingresos promedio de $1.645.251, mientras que los no registrados alcanzaron $750.677, lo que refleja una diferencia significativa en la calidad del empleo. Los trabajadores por cuenta propia, que representaron el 21,6% de la población ocupada, registraron ingresos promedio de $1.442.742, con un aumento interanual de 42,3%, superior al de los asalariados. Los empleadores o patrones, en tanto, obtuvieron los ingresos más elevados, con un promedio de $3.458.454.
El informe también mostró que el 13% de la población ocupada tuvo más de una ocupación, equivalente a unas 206.000 personas, que dedicaron en promedio 47,7 horas semanales al conjunto de sus actividades. El ingreso promedio derivado de las ocupaciones secundarias fue de $700.694, con una mediana de $500.000. En materia de ingresos no laborales, el promedio alcanzó los $799.778, con una variación interanual de 31,8%, en línea con la inflación.
Las jubilaciones y pensiones alcanzaron a 603.500 personas, con un ingreso promedio de $843.607 y un incremento interanual de 34,2%. En los hogares perceptores, estos ingresos explicaron el 69,5% del ingreso total familiar. El estudio también relevó el recurso al crédito y al ahorro para afrontar gastos corrientes: el 48,8% de los hogares recibió préstamos durante el período, incluyendo compras con tarjeta de crédito, y el 35,5% utilizó ahorros.
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