Política | Efectos de la recesión

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Cae la recaudación

La recaudación total de la Ciudad de Buenos Aires profundizó su caída en agosto de 2026 y consolidó un escenario fiscal marcado por la recesión económica, el desplome de los recursos nacionales y el incumplimiento del esquema de transferencias fijado por la Corte Suprema. Según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), los ingresos propios se redujeron más de 11% interanual y los recursos de origen nacional cayeron 34,5%, mientras que la deuda acumulada por la falta de giros del Gobierno Nacional ya supera los $1,6 billones. El deterioro simultáneo de ambas fuentes de financiamiento configura uno de los peores registros de los últimos años y obliga a la administración porteña a enfrentar un cuadro de restricciones crecientes. Por Mateo Salvo Buenos Aires, 25 de setiembre de 2026. El informe detalla que los ingresos de la Ciudad provienen de dos grandes fuentes: la recaudación propia —principalmente el Impuesto sobre los Ingresos Brutos y el Inmobiliario-ABL— y los recursos tributarios de origen nacional, que incluyen la Coparticipación Federal y las transferencias adicionales establecidas por la medida cautelar de la Corte Suprema. En agosto, la recaudación propia tuvo una caída real del 11,7% interanual, mientras que el acumulado de los primeros ocho meses del año mostró una baja del 4,7% respecto del mismo período de 2025. El retroceso se explica, en gran medida, por el desplome de Ingresos Brutos, que representa el 76,9% de la recaudación local y se redujo 12,2% interanual en términos reales. Desde octubre de 2023, este impuesto acumula una caída del 39,9% real, reflejo directo de la contracción de la actividad económica y del consumo. En el acumulado enero-agosto, la baja alcanza el 7,8% real.

La recaudación del ABL también se vio afectada por la pérdida de poder adquisitivo y la menor capacidad de pago de los contribuyentes, aunque su impacto es menor en la estructura tributaria porteña. Para CEPA, la caída de los recursos propios constituye una señal clara del deterioro económico que atraviesa la Ciudad y del efecto que la recesión tiene sobre la base imponible de los tributos locales.

El panorama se agrava al analizar los recursos de origen nacional (RON). En agosto, estos ingresos totalizaron $150,5 mil millones, lo que representa una caída real interanual del 34,5%. Si se consideran los primeros ocho meses del año, la baja asciende a 46,2% real. El desplome se explica casi exclusivamente por la ausencia de transferencias correspondientes al 1,55% adicional fijado por la Corte Suprema en el marco del conflicto entre Nación y Ciudad por la coparticipación. Durante agosto, el Gobierno Nacional no giró ni un solo peso por ese concepto, acumulando siete meses sin cumplir el fallo judicial en lo que va de 2026.

La Coparticipación Federal, que alcanzó $100,4 mil millones en agosto, mostró una caída real interanual mucho más moderada, de apenas 1,1%, aunque el acumulado enero-agosto registra una baja del 8,1% real. En contraste, el financiamiento educativo ascendió a $49 mil millones, con un incremento real interanual del 3,5% y una mejora acumulada del 8,8% respecto del año anterior. Sin embargo, estos avances no compensan la magnitud del faltante generado por la ausencia del 1,55% adicional.

El acuerdo vigente entre Nación y Ciudad establece que el distrito debe recibir un 1,4% de coparticipación diaria más un 1,55% adicional semanal, lo que totaliza un coeficiente del 2,95%. En agosto, la Ciudad solo recibió el 1,4%, equivalente a $149,4 mil millones. Para alcanzar el 2,95% fijado por la Corte, debería haber recibido $314 mil millones. La diferencia no transferida asciende a $165 mil millones en un solo mes, un monto que agrava la situación financiera porteña y limita su capacidad de ejecución presupuestaria.

El informe de CEPA advierte que, al analizar los últimos doce meses —septiembre de 2025 a agosto de 2026—, las diferencias negativas acumuladas por la falta de cumplimiento del fallo alcanzan los $1,6 billones a precios de agosto. Además, el saldo neto negativo consolidado desde septiembre de 2024 asciende a $1,58 billones, superando el registro del informe anterior. En mayo, el Gobierno Nacional anunció un acuerdo para saldar parte de la deuda mediante bonos, por entonces estimada en $800 mil millones, pero no se difundieron precisiones sobre su implementación ni sobre el cronograma de pagos.

La combinación de recaudación propia en caída, recursos nacionales desplomados y un incumplimiento sostenido del esquema de transferencias configura un escenario fiscal crítico para la Ciudad de Buenos Aires. La recesión económica golpea de manera directa la recaudación local, mientras que la falta de giros nacionales profundiza un déficit estructural que condiciona la planificación financiera y la ejecución de políticas públicas. Para CEPA, el deterioro de los ingresos porteños refleja tanto la magnitud de la crisis económica como la persistencia del conflicto institucional entre Nación y Ciudad, cuya resolución continúa pendiente.



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