Cultura | Medios públicos porteños

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Macri anunció su privatización

El gobierno de la Ciudad de Buenos Aires anunció la privatización de sus medios públicos, una medida que generó un fuerte debate político y social. La decisión alcanza a las dos radios porteñas, La 1110 (AM 1110) y La 2×4 (FM 92.7), además del Canal de la Ciudad, que transmite por cable. El jefe de Gobierno, Jorge Macri, justificó la iniciativa al señalar que esas emisoras “no tienen por qué ser solventadas por toda la ciudadanía”, en el marco de un plan de reducción del Estado acordado con La Libertad Avanza. Sin embargo, la medida fue rechazada por legisladores, especialistas en comunicación y trabajadores, que advierten sobre el impacto en la libertad de prensa, la cultura y el empleo. Por Mariela Sosa Buenos Aires, 20 de marzo de 2026. La 1110, conocida originalmente como Radio Municipal, transmite desde 1927 y está próxima a cumplir un siglo de vida. Su historia se remonta a los primeros experimentos radiofónicos de los “locos de la azotea” y constituye un patrimonio cultural de la Ciudad. La 2×4, creada en el año 2000, es la única emisora dedicada exclusivamente al tango, género emblemático de Buenos Aires y símbolo de identidad porteña. El Canal de la Ciudad, inaugurado en 2003 bajo el nombre de Ciudad Abierta, también acumula más de dos décadas de trayectoria y sufrió amenazas de cierre durante la gestión de Mauricio Macri, aunque logró sobrevivir. La privatización de estos medios implica, además, la posible pérdida de alrededor de 500 puestos de trabajo en un contexto de precarización laboral.

La licitación prevé que las empresas privadas que se queden con los medios públicos asuman la gestión técnica, operativa y comercial, con infraestructura propia y cumpliendo requisitos culturales y tecnológicos. Desde el oficialismo se argumenta que el esquema permitirá modernizar la oferta y reducir costos, pero los críticos sostienen que se trata de una entrega del patrimonio cultural y comunicacional de la Ciudad. La legisladora Andrea D’Atri calificó la medida como “un ataque al derecho a la información y la libertad de prensa, además de un despojo del patrimonio cultural de los porteños”.

En la Legislatura, la diputada Graciana Peñafort presentó un pedido de informes para que Jorge Macri explique los alcances de la privatización. La abogada, especialista en derecho constitucional y recordada por su rol en la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, sostuvo que la licitación “resulta ilegal y contraria a lo dispuesto por el artículo 47 de la Constitución de la Ciudad y por el artículo 44 de la Ley 26.522”. El artículo 47 garantiza la existencia de medios de comunicación propios de la Ciudad destinados a difundir la actividad oficial y promover la cultura y la educación, mientras que la Ley de Medios establece la indelegabilidad de la explotación de los servicios de comunicación audiovisual. “Los medios públicos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires no le pertenecen al jefe de Gobierno de turno, sino a todos los vecinos”, remarcó Peñafort.

La diputada de izquierda Vanina Biasi también se pronunció contra la medida, al señalar que “la licitación de los medios públicos y la liquidación de puestos de trabajo al servicio del negocio de algunos amigos de Macri, Angelici y Milei es ilegal e ilegítima”. Según Biasi, se trata de “una entrega de un patrimonio de años que ninguna licitación puede compensar”. Los trabajadores del Canal de la Ciudad y de las radios difundieron un comunicado bajo la consigna “lo público no se vende”, en el que repudiaron la decisión y advirtieron sobre el riesgo de perder espacios de difusión cultural y de información local.

El debate sobre la privatización de los medios públicos porteños se da en un contexto de ajuste y reducción del Estado impulsado por la alianza entre el PRO y La Libertad Avanza. Para el oficialismo, la medida representa un paso hacia la eficiencia y la modernización, mientras que para la oposición y los trabajadores es un retroceso en términos de derechos, cultura y pluralidad informativa. La discusión promete intensificarse en la Legislatura y en la sociedad, ya que involucra no solo la gestión de medios de comunicación, sino también la preservación de símbolos históricos y culturales de Buenos Aires.

La decisión de privatizar La 1110, La 2×4 y el Canal de la Ciudad abre un escenario de incertidumbre sobre el futuro de estas emisoras y sobre el rol del Estado en la comunicación pública. Con casi cien años de historia en juego y con el tango como patrimonio intangible, la medida plantea interrogantes sobre el equilibrio entre eficiencia económica y preservación cultural. Mientras tanto, los trabajadores y legisladores opositores se preparan para dar batalla en defensa de lo que consideran un derecho colectivo y un legado que trasciende generaciones.


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