Política | Aumento de tarifas

04/04

0

Otro golpe al bolsillo

El transporte público en la Ciudad de Buenos Aires volvió a registrar un aumento en sus tarifas a partir del 1 de abril de 2026, en el marco de un esquema de actualización mensual que combina la inflación con un adicional del 2 por ciento. La medida impacta directamente en el bolsillo de los usuarios que utilizan colectivos, subte y autopistas, y se suma a una serie de ajustes que el Gobierno porteño viene aplicando para sostener el financiamiento del sistema. Por Mailén González Buenos Aires, 4 de abril de 2026. En el caso de los colectivos, los nuevos valores con tarjeta SUBE registrada quedaron establecidos en 715,24 pesos para los viajes de hasta 3 kilómetros, 794,74 pesos para los recorridos de entre 3 y 6 kilómetros, 855,97 pesos para los trayectos de entre 6 y 12 kilómetros y 917,24 pesos para los viajes de más de 12 kilómetros. El subte pasó a costar 1.414 pesos por viaje, consolidándose como uno de los servicios más caros del área metropolitana, aunque con descuentos para quienes realizan múltiples viajes mensuales.

Los peajes también sufrieron incrementos significativos. En hora pico, las tarifas de las autopistas 25 de Mayo y Perito Moreno alcanzaron los 5.920,33 pesos, mientras que en la Autopista Illia el valor se fijó en 2.461,30 pesos. Estos aumentos responden a la necesidad de cubrir los costos de mantenimiento y operación de la red de autopistas urbanas, así como a la política de actualización automática que el Gobierno de la Ciudad viene aplicando desde principios de año.

El esquema de ajuste mensual busca dar previsibilidad a las empresas concesionarias y al propio Estado porteño, aunque genera preocupación entre los usuarios por el impacto acumulado en el gasto cotidiano. En un contexto de inflación elevada y pérdida de poder adquisitivo, el transporte público se convierte en un factor central en la discusión sobre el costo de vida en Buenos Aires. Los aumentos también reavivan el debate sobre la necesidad de subsidios que amortigüen el peso de las tarifas en los sectores más vulnerables.

La gestión de Jorge Macri ha defendido la política de actualización como un mecanismo de transparencia y sostenibilidad, argumentando que permite mantener la calidad del servicio y evitar desfasajes que luego requieren ajustes más bruscos. Sin embargo, desde la oposición y organizaciones de usuarios se cuestiona que la fórmula aplicada traslada de manera directa la inflación al bolsillo de los pasajeros, sin contemplar medidas compensatorias.

En paralelo, el Gobierno porteño avanza en la digitalización de trámites vinculados al transporte y los impuestos, como la eliminación de las boletas en papel de ABL y Patentes, lo que refuerza la idea de modernización administrativa. La combinación de aumentos tarifarios y digitalización configura un escenario en el que la Ciudad busca eficiencia y equilibrio fiscal, aunque el desafío sigue siendo garantizar accesibilidad y equidad en el uso de los servicios públicos.

El nuevo cuadro tarifario marca un punto de inflexión en la relación entre el Estado porteño y los usuarios del transporte, que deberán reorganizar sus gastos en un contexto económico complejo. La discusión sobre el costo del transporte se instala nuevamente en la agenda pública y promete ser uno de los temas más sensibles en la vida cotidiana de los habitantes de Buenos Aires durante 2026.


Compartir nota en las redes sociales Enviar Imprimir

Dejanos tu comentario