Política | Acceso a la vivienda

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Refuerzan rol del Banco Ciudad

La Legislatura porteña aprobó la modificación de la Carta Orgánica del Banco Ciudad para que, como mínimo, el 25% del remanente de sus utilidades se destine de manera obligatoria a créditos hipotecarios y financiamiento de acceso a la vivienda, reforzando el rol histórico de la entidad como motor del desarrollo urbano y alineando su política crediticia con la agenda del jefe de Gobierno Jorge Macri, que busca ampliar las oportunidades de la clase media en un contexto de dificultades crecientes para acceder a la casa propia. La nueva norma, sancionada con 31 votos afirmativos, también establece que el resto de las ganancias se transferirá al Gobierno de la Ciudad para obras estratégicas de infraestructura, consolidando un esquema que vincula directamente los resultados financieros del banco con políticas públicas de impacto territorial. Por Mailén González Buenos Aires, 28 de agosto de 2026. La modificación aprobada recae sobre el artículo 45 de la Ley 1.779, que regula el destino de las utilidades netas del Banco Ciudad. Hasta ahora, la norma no fijaba un piso mínimo para los fondos destinados a créditos hipotecarios, lo que dejaba librado a decisiones coyunturales la proporción de recursos orientados a ese fin. Con la nueva redacción, el banco deberá asignar de manera permanente al menos un cuarto del remanente disponible a líneas de financiamiento para primera vivienda, ampliación, refacción o construcción, una medida que el oficialismo considera clave para sostener el acceso al crédito en un mercado donde las tasas, los requisitos y la volatilidad económica dificultan la planificación familiar.

Jorge Macri celebró la sanción y destacó que la iniciativa permitirá generar “más oportunidades para la clase media que se esfuerza todos los días para salir adelante y progresar”. El proyecto fue presentado por el bloque de La Libertad Avanza y trabajado en forma conjunta con el Ejecutivo porteño, en una nueva muestra de la sintonía legislativa entre el PRO y los libertarios, que en los últimos meses acompañaron varias iniciativas económicas y de gestión urbana. La medida se inscribe en una estrategia más amplia del Gobierno porteño para impulsar créditos hipotecarios destinados a primera vivienda, con el Banco Ciudad como actor central en la articulación financiera.

El Banco Ciudad, fundado en 1878, tiene entre sus mandatos históricos promover el bienestar general y facilitar el acceso al crédito para sectores medios y trabajadores. La modificación de su Carta Orgánica busca actualizar ese rol en un contexto donde el mercado inmobiliario porteño enfrenta desafíos estructurales: precios elevados en dólares, escasez de líneas hipotecarias tradicionales, dificultades para el ahorro previo y un escenario macroeconómico que desalienta operaciones de largo plazo. Para el oficialismo, vincular las ganancias del banco con créditos para vivienda permite recuperar la función social de la entidad y convertir sus excedentes en una herramienta concreta de movilidad ascendente.

El porcentaje del remanente que no se destine a créditos hipotecarios será transferido directamente al Gobierno de la Ciudad para financiar obras de infraestructura consideradas estratégicas. La Legislatura definió que esos recursos podrán utilizarse en proyectos vinculados al desarrollo urbano, la movilidad, el mantenimiento del espacio público y la modernización de servicios esenciales. De esta manera, las utilidades del Banco Ciudad se integrarán de manera más directa al presupuesto de inversión del distrito, reforzando la articulación entre política financiera y planificación territorial.

La ley también mantiene la facultad del Gobierno porteño de aprobar reducciones en el monto global a distribuir cuando sea necesario garantizar la reinversión en proyectos de capitalización del propio banco. Esta cláusula busca equilibrar la obligación de destinar fondos a créditos y obras con la necesidad de sostener la solvencia y la capacidad operativa de la entidad, especialmente en períodos de volatilidad económica o de expansión de su cartera crediticia. El Banco Ciudad deberá administrar sus excedentes con criterios de prudencia financiera, pero bajo un marco normativo que prioriza el impacto social de sus utilidades.

La discusión legislativa se dio en un contexto donde el acceso a la vivienda se convirtió en uno de los principales desafíos de la clase media porteña. La falta de créditos hipotecarios tradicionales, la caída del crédito UVA y el encarecimiento del mercado inmobiliario generaron una demanda creciente de políticas públicas que faciliten la compra de la primera vivienda. El Gobierno porteño sostiene que el Banco Ciudad puede ocupar un rol central en ese proceso, no solo como entidad financiera sino como instrumento de política urbana capaz de orientar recursos hacia sectores que hoy encuentran barreras para acceder al crédito.

La modificación de la Carta Orgánica también abre la puerta a una expansión de las líneas de crédito del banco, que en los últimos años diversificó su oferta hacia préstamos personales, financiamiento para pymes y productos digitales. Con un piso mínimo garantizado para los créditos hipotecarios, la entidad deberá ajustar su estrategia comercial y su planificación anual para cumplir con la nueva obligación legal. El oficialismo considera que esta medida permitirá sostener un flujo constante de financiamiento para vivienda, independientemente de las fluctuaciones del mercado o de las prioridades coyunturales del directorio.

En definitiva, la sanción legislativa representa un cambio estructural en la política financiera del Banco Ciudad y en la manera en que la Ciudad de Buenos Aires utiliza los recursos de su banca pública. Al vincular las ganancias del banco con créditos hipotecarios y obras de infraestructura, el Gobierno porteño busca fortalecer el acceso a la vivienda, impulsar el desarrollo urbano y consolidar un modelo donde los excedentes financieros se traduzcan en beneficios directos para los vecinos. La implementación de la norma exigirá ajustes operativos y decisiones estratégicas, pero marca un rumbo claro: las utilidades del Banco Ciudad deberán volver a la comunidad en forma de oportunidades concretas de progreso.


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