Política | Subterráneos de Buenos Aires

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¿Camino a la privatización?

El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires decretó la transformación de Subterráneos de Buenos Aires Sociedad del Estado (SBASE) en una Sociedad Anónima Unipersonal, lo que implica un cambio profundo en la estructura jurídica de la empresa encargada del desarrollo, administración y control del sistema de subterráneos y del Premetro. Aunque desde la administración de Jorge Macri descartan una privatización inmediata, la medida abre un nuevo escenario para el futuro de la compañía. Por Martín Pérez Díaz Buenos Aires, 23 de enero dee 2026. El decreto firmado por el jefe de Gobierno establece que SBASE, responsable de las seis líneas de subte (A, B, C, D, E y H) y del Premetro, pasará a funcionar bajo un esquema societario con capital accionario. El nuevo estatuto fija un capital social inicial de más de un billón de pesos, exactamente 1.184.310.351.539, representado en acciones de un peso cada una, con derecho a voto por acción. Los títulos serán nominativos, no endosables y ordinarios, y el capital podrá elevarse hasta cinco veces el monto fijado. De esta manera, se introduce un modelo de gestión que incorpora herramientas propias del sector privado, aunque sin habilitar de manera explícita la venta de acciones.

La reconversión de SBASE se produce en un contexto de debate nacional sobre el futuro de las empresas públicas. Mientras el gobierno de Javier Milei impulsa la privatización de compañías como AySA, en la Ciudad se insiste en que la transformación de SBASE no implica un proceso de venta ni transferencia de acciones al sector privado. En caso de que se avanzara en esa dirección, la decisión debería contar con la aprobación de la Legislatura porteña, lo que introduce un límite institucional al alcance de la medida.

El cambio de figura jurídica busca, según fuentes oficiales, dotar a la empresa de mayor flexibilidad administrativa y financiera para encarar proyectos de expansión y modernización del sistema de transporte subterráneo. En los últimos años, SBASE ha tenido a su cargo la extensión de la línea H, la incorporación de nuevas formaciones y la modernización de estaciones, aunque persisten reclamos por la falta de inversión suficiente y por la necesidad de ampliar la red hacia zonas del sur de la Ciudad. Con el nuevo esquema, se espera que la compañía pueda acceder a mecanismos de financiamiento más ágiles y transparentes.

La decisión generó críticas de sectores opositores y gremiales, que advierten sobre el riesgo de que la conversión en sociedad anónima sea el primer paso hacia una privatización parcial o total del servicio. Argumentan que la introducción de capital accionario abre la puerta a futuros cambios en la composición societaria y que, en un contexto de ajuste, podría derivar en la pérdida de control estatal sobre un servicio estratégico para millones de usuarios. Desde el oficialismo, en cambio, se sostiene que la medida busca modernizar la gestión y garantizar mayor eficiencia sin alterar la naturaleza pública de la empresa.

El subte porteño transporta diariamente a cientos de miles de pasajeros y constituye un eje central de la movilidad urbana. La empresa SBASE, creada en 1979, ha sido la encargada de planificar y ejecutar las obras de expansión de la red, además de supervisar la operación concesionada a Metrovías primero y, desde 2021, a Emova. La transformación en sociedad anónima no modifica el esquema de concesión vigente, pero sí redefine el marco institucional en el que se toman las decisiones estratégicas.

El decreto 20, que oficializa la medida, fue publicado junto con el nuevo estatuto societario. Allí se establece que el capital social inicial podrá ser ampliado hasta cinco veces, lo que abre la posibilidad de futuras capitalizaciones. También se fijan las condiciones de emisión de acciones y se ratifica que todas serán de carácter nominativo y no endosable, lo que limita su circulación en el mercado. Este detalle es utilizado por el Gobierno para reforzar la idea de que no se trata de una privatización encubierta, sino de una reestructuración administrativa.

La discusión sobre el futuro del subte se inscribe en un escenario más amplio de debate sobre el rol del Estado en la gestión de servicios públicos. Mientras algunos sectores reclaman mayor inversión y expansión de la red, otros cuestionan la eficiencia de la gestión estatal y plantean alternativas de participación privada. La conversión de SBASE en sociedad anónima aparece como una medida intermedia que busca modernizar la estructura sin desprenderse del control público, aunque deja abierta la posibilidad de futuros cambios según la orientación política y económica de la Ciudad.

En definitiva, la transformación de SBASE marca un punto de inflexión en la historia del subte porteño. Con un capital social superior al billón de pesos y un nuevo esquema societario, la empresa se prepara para enfrentar los desafíos de la movilidad urbana en una ciudad que demanda soluciones rápidas y eficientes. El tiempo dirá si esta reconversión logra fortalecer la gestión pública o si se convierte en el primer paso hacia un modelo mixto en el que el sector privado gane protagonismo en la administración de uno de los servicios más emblemáticos de Buenos Aires.


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