Política | Premetro de Buenos Aires
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La batalla por el riel
El futuro del Premetro, uno de los sistemas de transporte más característicos y a la vez más postergados del sur porteño, quedó envuelto en una fuerte controversia luego de que el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires evaluara la posibilidad de reemplazarlo por un servicio de buses eléctricos. Como contrapartida, la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y el Premetro (AGTSyP) presentó una contrapropuesta integral que apunta no solo a preservar el sistema, sino a transformarlo en un corredor moderno, eficiente y de mayor capacidad. Por Mailén González Buenos Aires, 2 de enero de 2026. La discusión, que comenzó como una declaración aislada, escaló rápidamente y derivó en movilizaciones, pronunciamientos gremiales, propuestas técnicas alternativas y un renovado debate sobre el rol del transporte guiado en la planificación urbana.
La tensión se disparó tras las declaraciones del jefe de Gobierno, Jorge Macri, quien planteó públicamente que la traza del Premetro podría ser utilizada para un sistema de colectivos eléctricos, similar al modelo de buses que la Ciudad ya comenzó a incorporar en otros corredores urbanos. Según Macri, las formaciones actuales son “muy chicas” y la frecuencia de entre diez y doce minutos no resulta eficiente para la demanda del área. “En la traza del Premetro es mucho más fácil poner hoy un colectivo eléctrico”, afirmó, aunque aclaró que los puestos de trabajo estarían garantizados por la futura Línea F del Subte, cuya licitación fue anunciada recientemente por el Gobierno porteño.
Desde el Ministerio de Infraestructura confirmaron que la alternativa está siendo analizada como una posible mejora de conectividad, pero insistieron en que no existe una decisión tomada. Sin embargo, la sola mención de un eventual reemplazo encendió las alarmas entre trabajadores, usuarios y asociaciones históricas vinculadas al transporte tranviario, que consideran que la eliminación del Premetro sería un retroceso en materia de movilidad sustentable y planificación urbana.
Frente a este escenario, la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y el Premetro (AGTSyP) presentó una contrapropuesta integral que apunta no solo a preservar el sistema, sino a transformarlo en un corredor moderno, eficiente y de mayor capacidad. El gremio sostiene que el Premetro lleva cuatro décadas sin modernización estructural y que su potencial está lejos de haberse agotado. La iniciativa se organiza en dos grandes etapas. La primera consiste en elevar el trazado en el tramo inicial, desde Plaza de los Virreyes hasta el cruce de la avenida Cruz y la autopista Cámpora. Según la AGTSyP, la elevación permitiría aumentar la velocidad comercial, reducir accidentes, descongestionar el tránsito y mejorar la frecuencia del servicio, además de eliminar cruces conflictivos que hoy generan demoras y riesgos para peatones y automovilistas.
La segunda etapa propone extender el recorrido hacia la avenida General Paz, con una terminal ubicada a la altura del acceso al Autódromo. Esta ampliación permitiría conectar el Premetro con un área de alta circulación y con nodos de transporte interjurisdiccional. Incluso se plantea una alternativa futura para vincular Puente La Noria con Ciudad Universitaria mediante un corredor tranviario de largo alcance. La propuesta incluye también la incorporación de formaciones modernas de cuatro coches articulados, duplicando la capacidad actual y alineando el sistema con estándares internacionales de transporte guiado.
La resistencia al posible reemplazo no proviene únicamente de los trabajadores. La Asociación Amigos del Tranvía (AAT), entidad con décadas de trayectoria en la preservación y promoción del transporte sobre rieles, expresó su rechazo a la idea de sustituir el Premetro por buses eléctricos. La AAT sostiene que los colectivos, incluso los eléctricos, poseen menor capacidad y menor vida útil que los tranvías, y que el sistema guiado resulta más eficiente, seguro y sustentable. La asociación propone incorporar unidades multiarticuladas de piso bajo, implementar un sistema de semaforización inteligente para mejorar la frecuencia y completar el histórico “loop” interno por los barrios de Lugano I y II, una obra largamente postergada que permitiría cerrar el trazado original del Premetro.
El malestar también se manifestó en las calles. El sábado 27 de diciembre, usuarios y vecinos realizaron una movilización desde la estación Intendente Saguier, donde el Premetro combina con la Línea E, hasta la estación Centro Cívico. La protesta buscó visibilizar la importancia del servicio para los barrios del sur y exigir que cualquier transformación se oriente a fortalecer, y no a desmantelar, la red de transporte guiado. En paralelo, una petición online reunió más de seiscientas firmas, reclamando que las autoridades reconsideren el cierre y trabajen en soluciones que amplíen la capacidad de movilidad y conexión de la zona.
La discusión adquiere un matiz aún más complejo debido a la existencia de una obra en marcha que apunta precisamente a mejorar el funcionamiento del Premetro. Se trata del “loop” que conectará los ramales General Savio y Centro Cívico, una intervención de 900 metros licitada y adjudicada por la misma gestión que ahora evalúa el reemplazo del sistema. Según Subterráneos de Buenos Aires S.E. (Sbase), la obra presenta un avance del 29 por ciento y continúa ejecutándose, lo que genera interrogantes sobre la coherencia de las políticas públicas en torno al transporte guiado en la Ciudad.
Mientras tanto, el Gobierno porteño avanza con la incorporación de buses eléctricos en otros corredores urbanos, como el que conecta Retiro con Parque Lezama, donde ya circulan doce unidades de fabricación china que operan con piso bajo, asistencia a la conducción y capacidad para treinta pasajeros. Este proyecto forma parte de una estrategia más amplia de movilidad sustentable que busca reducir emisiones y modernizar la flota de transporte público. Sin embargo, para trabajadores y especialistas, la coexistencia de estos avances con la posibilidad de eliminar el Premetro revela una contradicción de fondo: la Ciudad impulsa tecnologías limpias, pero podría desmantelar uno de los sistemas más sustentables que ya posee.
A cuarenta años de su inauguración, el Premetro enfrenta una encrucijada decisiva. Su futuro dependerá de si la Ciudad opta por profundizar la modernización del transporte guiado o si decide reemplazarlo por un modelo basado en buses eléctricos. En el sur porteño, donde la movilidad ha sido históricamente desigual, la discusión excede lo técnico y se convierte en un debate sobre el derecho a una infraestructura de calidad, la planificación urbana a largo plazo y la necesidad de políticas coherentes que fortalezcan la integración territorial.
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